Ahora podemos superar nuestras fobias desde la comodidad y seguridad de un sillón

Todos tenemos miedos. Es una de las emociones más humanas que podemos expresar. Tener miedo demuestra que estamos hechos de carne y hueso, que somos reales.

Las agujas de la enfermera antes de inyectarnos alguna vacuna, ese último piso que nos da vértigo, el estar presente ante muchísima gente y no poder abrir la boca por el pánico que nos ocasiona hablar en público, o montarnos en un avión. Todos, absolutamente todos esos miedos son igual de importantes y significan mucho para las personas que los padecen y en muchas ocasiones hacen que no puedan vivir a plenitud.

Pero ahora con realidad virtual se logra disminuir la ansiedad de personas con fobia. Como por ejemplo el miedo a las alturas conocida como acrofobia y los nervios al hablar en público científicamente llamada glosofobia.

Esto ya no es una hipótesis sino un hecho. Tal vez en aplicaciones más lúdicas como los videojuegos la Realidad Virtual Virtual no ha tenido el impacto a gran escala que se esperaba, pero en otras áreas hay aplicaciones muy interesantes con resultados más trascendentes para la vida de las personas. Así quedó demostrado en el primer estudio sobre el nivel de conocimiento de la realidad virtual y su potencial de uso terapéutico en Chile, que realizo el Think Tank TrenDigital de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica UC y Samsung Electronics Chile.

El estudio, que comenzó en enero del 2017, arrojó que un 73,8% de los chilenos creía que una terapia de relatividad virtual podría ayudar a superar miedos como hablar en público y miedo a las alturas y en base a esa premisa, en la segunda etapa indagaron si la exposición a la tecnología disminuiría los índices asociados a estos temores.

Para demostrarlo se seleccionó a un grupo de participantes con fobia a las alturas (acrofobia) y fobia a hablar en público (glosofobia). Con un total de 96 personas entre los 18 y 35 años, aptas para el estudio, de ellas 63 terminaron todas las sesiones, cada una de diferentes niveles. Dichas personas pasaron por una serie de sesiones en aplicaciones de RV y se midieron tanto sus reacciones fisiológicas como ritmo cardíaco, transpiración y su percepción al exponerse a situaciones incómodas.

En el caso del miedo a las alturas, se trabajó con 16 individuos en tres sesiones, los que fueron sometidos a ejercicios de realidad virtual, y que demostraron que pueden ayudar a la disminución de la ansiedad en 44,9%, en promedio, mientras que la de nervios fue de 28,4%. Además, se le realizaron una serie de preguntas referentes al grado de tensión, ansiedad o malestar que sentirían en cada una de las tres situaciones en la vida real, y el resultado también mostró una baja considerable de un 20,2%.

En segundo lugar, en el caso de la fobia a hablar en público, la medición que se realizó a 27 participantes, concluyo en que la ansiedad disminuyo un 39% y los nervios un 20%. A estas cifras se le agregó el nivel de satisfacción y confianza por cómo se expresaban en público y la autoevaluación de desempeño aumento un 28%.

Cabe mencionar, que los responsables del estudio indicaron que el enfoque principal, más allá de las mediciones fisiológicas, estuvo en “medir” de alguna forma la percepción de los usuarios. “Si a una persona le baja el medio a las alturas en una sesión de Realidad Virtual, es posible que en una situación similar presente mucho menos ansiedad”, explicó Daniel Halpern de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica.

En ese sentido, Halpern también aclaró que las mediciones fisiológicas sí fueron concordantes con la percepción que los usuarios expresaron luego de haber completado las sesiones.

El enfoque principal es la percepción antes que lo demás. Porque al final, si a una persona le baja la sudoración y la ansiedad, pero igual siente que esto no le ayudó en nada, entonces no se va a atrever a enfrentar una situación real. Y ahí el experimento no sirve de nada.

[…] La lógica final es ‘cómo tu percepción se vio modificada’. Hoy esas personas se sienten con más confianza para enfrentar situaciones que antes le provocaban fobia.

Por otro lado, para Samsung, el estudio además sirve para probar que las tecnologías de Realidad Virtual pueden aplicarse en campos hasta ahora no tan explorados, sobre todo en áreas médicas o terapéuticas donde pueden ser una buena herramienta a utilizar por profesionales de la salud.

“Todo depende del especialista y su criterio”, indicó Valentina Basterrechea de Samsung. “El especialista puede determinar cuando una persona está lista para exponerse a esas situaciones que le causan miedo, ya sea virtual o real. Y tal vez puede ser que la fobia sea tan extrema que se necesite otro tipo de tratamiento. Por eso decimos que es complementaria”.

Durante las sesiones se usaron las aplicaciones Be Fearless: Miedo a hablar en público y Be Fearless: Miedo a las alturas, ambas mostrando diferentes contextos y “niveles de dificultad” que se aplicaban dependiendo del nivel de fobia del paciente y diseñadas para ayudar a los usuarios a vencer sus miedos.

Los resultados indican que hoy en día los usuarios se acostumbraron a ver la tecnología como una solución.

Pero sin dejar de creer que…

¡Todo está en cuan dispuesto estas en afrontar tus miedos!

El cambio comienza por ti.

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